miércoles, 6 de septiembre de 2017

Pachakuti




"...Al mismo tiempo que [Charo] Noriega enrumba desde la izquierda hacia lo andino, Lucy Angulo [Lafosse] la alcanza en el camino. Dos décadas después que Szyszlo culminara su búsqueda de relación adecuada pasado/presente en la propuesta "Apu Inca Atahualpaman", Angulo reactualiza el tema que en 1962, basándose en la traducción de Arguedas y material etnográfico del momento, Szyszlo había interpretado en forma de arco-iris negro como símbolo de muerte, aparentemente desconfiando en aquel entonces de lo andino como fuerza generadora.

Inconsciente del trato anterior del tema, Angulo en 1986 en la Galería Forum, presenta una exhibición que se titula "Pachacuti" (ver ilustración). Ella no retoma sino descubre de nuevo el símbolo, encontrado por Arguedas y Szyszlo y estudiado por López-Baralt, el arco-iris negro, convirtiéndolo en una esperanza andina y peruana. A la figura central del arco-iris negro, dejado por Szyszlo, Angulo agrega símbolos tradicionales de transformación: el escalonado, los cuatro soles, los colores rojo y amarillo (ver ilustración). Acorde con el pulso histórico que deviene actualmente en la evolución de una identidad y expresión nacionales, la artista expresa su sentido de ser andina y peruana por medio de un símbolo que expresa en palabras de  López-Baralt:  "la liminalidad o la marginalidad colectiva del pueblo andino..."  y plantea una reorientación temporal y espacial.

En un sentido dual sincrònico/diacrònico, la artista, empleando la exhibición en sí como un sistema de comunicación, lleva al visitante por los pasos de su propia experiencia de transformación: integración o identidad, encuentro, asimilación y relación integrada, una original interpretación del ritual andino.

Angulo arregla en forma de cruz una expresión que integra mito e historia (Pachacuti, Taqui Oncoy y Inkarrí), imagen (cruz y planteamiento teórico) y escritura (los mitos e historia pertinentes). En efecto, la artista, habiendo comenzado una profunda etapa de redefinición e investigación, define visualmente el arco-iris negro no como símbolo de muerte sino de fragmentación, de caos, y reordena su realidad sobre la base de la quintipartición. Escribe ella en el catálogo que acompañaba la muestra:

"Hace ocho años tuve un sueño tan intenso, que a partir de esta sensación la necesidad de buscar en mí una coherencia de vida y trascendencia fue muy marcada, quizá produjo un pachacuti, un renacer. Empiezo a interesarme por estudiar la cultura de mi país, la andina, visión. ..que se define básicamente a través de las categorías duales andinas equilibradas por un principio unitario, que encontraron su expresión en los conceptos alto y bajo, orientada hacia la estructura social" [Lucy Angulo: "Pachacuti", catálogo  de exhibición - Galería Fórum, Lima, junio 1986]

En la primera fase, que inicia el proceso, el cuadro único simboliza el evento singular, la instantánea experiencia de cognición. La segunda fase está interpretada por un díptico, dos cuadros montados como si fuesen uno, una presentación conjuntiva/disyuntiva, la primera desde una perspectiva "kay" de historia (la muerte de Atahualpa representada figurativamente), y mitología (la decapitación), de tiempo exterior/interior, y la segunda desde una perspectiva "uku", metafísica que se expresa en forma vertical y simbólica. Unas figuras geológicas/antropomórficas, voces de un vocabulario mítico, se unen en los límites inferior del cuadro de arriba y superior del cuadro de abajo.

En el tercer paso, el de asimilación, Angulo presenta nueve cuadros, montados verticalmente en tres grupos de tres, y los llama, colectivamente, por el nombre del movimiento histórico taqui oncoy. En este grupo de cuadros están reunidas imágenes, como las diagonales cruzadas, y la colcapata, sol y luna y figuras mitológicas. La coherencia manifestada en el díptico se convierte en un expresionismo, una vitalidad caótica de símbolos peruanos del pasado y el presente encontrándose.

Finalmente, la cuarta fase et ultimo conjunto de pinturas es la totalidad reencontrada: un arreglo de cuatro cuadros montados en forma de un cuadrado ele cuatro esquinas equidistantes en el cual él observador es el quinto elemento Es la vista de él la que hace de los cuatro cuadros uno solo. Al cerrar el espacio entre el individuo y la obra, el observador llega a ser el centro unificador Así se convierte él en participante, devolviendo al arte su principio mágico, Al haber pasado por los cuatro componentes del conjunto, el observador-participante automáticamente regresa al comienzo, completando el circuito, habiendo experimentado un proceso dinámico de renovación.

Tener una comprensión adecuada de esta exhibición es tomarla dentro de un contexto cultural más amplio que la pintura. Desde una perspectiva histór.ca es una respuesta al problema planteado por Felipe Guarnan Poma de Ayala, la necesidad de encontrar la relación adecuada entre dos perspectivas y dos expresiones, entre discurso e imagen, problema tratado al igual por Miguel Ángel Cuadros y Primitivo Evanan, pintor de Tablas de Sarhua, tema tratado también por la crítica, la antropología y la arqueología.

La museografía alcanza otro nivel de comunicación, el de la relación escritura y expresión dinámica. El empleo del montaje como proceso pone una pauta en museografía al nivel de exhibición individual y colectivo, como se ha visto en presentaciones posteriores como la exhibición "Arte Peruano" Comunicación Andina", presentada en Punta del Este, Uruguay, que utilizaba el mismo concepto de museografía como proceso, en este caso de una expresión exterior figurativa e indigenista a una interior simbólica y renacentista en el sentido andino.

Como indican los estudios interdisciplinarios, comprender adecuadamente esta exhibición es entenderla como una expresión sico-histórica de significación. Complementando personajes y proceso, la artista ofrece la posibilidad de sentir colectivamente una concientización. Se expresa a dos niveles: individual/ritual, comunicación/participación.

Al viajar por los rumbos indicados por Mariátegui, Arguedas y el campesino peruano, Lucy Angulo llega a un lugar que le hace posible re-identificar el papel del artista, que pasa de ser un manipulador caprichoso de formas, a alguien que expresa una compartida conciencia naciente. Educándose en un pasado recuperado por los científicos sociales y en los mitos siempre presentes, Lucy demostraba hace dos años el valor necesario para cerrar la brecha entre el "yo" y el "otro”..."


Cita reproducida de:
"Identidad nacional y estética andina: Una teoría peruana del arte" - Karen Lizárraga
Lima, Concytec, 1988, pp. 173-177






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