miércoles, 22 de noviembre de 2017

Los pañones de Cajamarca [paño de leche, chal, ikat, rebozo, macana...]

Los pañones de Cajamarca:
Un producto con identidad territorial
Marcela Olivas Weston
Publicado en:
Gaceta Cultural N° 35 (2008), pp. 6-7 (Instituto Nacional de Cultura, Lima)



Aguila del valle andino
que partes al Ecuador
en tu pico vas llevando
el paño sanmiguelino

Este verso suelen repetirlo las tejedoras de San Miguel (Cajamarca) como doña Barbarita Mendoza, que en la actualidad iene 73 años. Sus manos son ágiles como su mente. Aprendió a tejer en la callua (telar de cintura de origen prehispánico) a los 10 años. Aún recuerda cuando su abuelita “amarraba los pañones” para venderlos, junto con otras tejedoras, en las ciudades de la costa norte del Perú y en Ecuador.  Ella nos cuenta con vivacidad cómo aquellas abuelas intrépidas no solamente bajaban a Trujillo y Chiclayo con sus obras, sino que se aventuraban hasta Piura, cruzaban la frontera, casi imperceptible en aquellas pocas, y se instalaban en la feria de Nuestra Señora del Cisne en Loja (Ecuador). Allí intercambiaban sus productos con los comerciantes de Cuenca. Camino que también hacían los recolectores o comerciantes intermediarios de los pañones.

Barbarita recibió en el año 2003 el premio “Grandes maestros artesanos del Perú”. El paño es un chal rectangular que consta del cuerpo (parte teñida y tejida), las bandas y el fleco en los extremos. Mide regularmente 1.50 m. de largo por unos 60 cm. de ancho. Esta tradición textil ha sido documentada por algunos estudiosos que buscaban conocer cómo es que los pañones confeccionados con la misma técnica denominada “amarrado”, se encuentran desde Cajamarca hasta Cuenca, en Ecuador.

En Cajamarca, la más antigua descripción del teñido amarrado la encontramos en un relato del sabio Antonio Raimondi quien, en uno de sus viajes por la región (1874), quedó impresionado por la indumentaria femenina, particularmente de los diseños de sus paños en hilo blanco y azul, haciendo una minuciosa descripción de la técnica del teñido:

“Toman hacecillos de hilos y los amarran doblándolos varias veces, de manera que tiñéndolos de hilos y los uedan trechos azules y trechos blancos. Después disponen en el telar el hilo de estos hacecillos de un modo que alternan las partes teñidas y no teñidas de azul, tejiéndolos enseguida, variando los dibujos de un modo admirable. Las extremidades de estos paños son rematadas por una franja blanca. Es en Contumazá donde se fabrica en un mayor número que en Cascas, valiendo los paños en el lugar que son manufacturados 4 o 5 pesos y se venden en Trujillo a 6 y 8 pesos, según la finura del hilo“.

El etnógrafo alemán Hans Heinrich Brüning fotografió en Moche y Laredo (La Libertad), escenas costumbristas de mujeres vestidas con pañones hacia fines del siglo XIX (1895). Posteriormente, el investigador del arte popular peruano Arturo Jiménez Borja no sólo vio que los usaban en la costa norte hasta Piura en 1950, sino que también coleccionó una muestra extraordinaria de pañones.

Motivada por estos especialistas, decidí seguir el camino de las abuelas intrépidas de San Miguel: la ruta delos pañones en búsqueda de su identidad territorial. En este caso, la técnica de teñido de textiles conocida universalmente como Ikat (1).

Así bajé desde Cajamarca hasta Chiclayo, continué por Piura y Tumbes, crucé la frontera con el Ecuador, pasé por Loja y finalmente llegué a Cuenca. Me habían informado que en el CIDAP (Centro Iberoamericano de Artesanía y Artes Populares) se habían hecho investigaciones sobre los pañones, no sólo para identificarlos territorialmente, sino para reproducir y confeccionar con esa técnica nuevos productos a tono con las necesidades y la moda actual.

El manto del vestido tradicional de la “chola” cuencana es hecho al igual que el de las abuelas de San Miguel y de Tacabamba (Chota), con telar de cintura, y teñido con la técnica ya mencionada del ikat, tal como la describe Raimondi. Las blondas tienen variantes y se vuelven muy complejas cuando sobre el campo anudado, las bordan con diseños que son generalmente flores y plantas con hilo de seda o algodón mercerizado. Otro procedimiento es aquel en el que sobre un campo de nudos atados en forma de malla se rellena a mano, mediante aguja e hilo, los diseños que desee, como es el caso de los paños que encontré en Chordeleg, distrito del cantón de Gualaceo, vecino a Cuenca. Sin embargo, lo notable es que allí en Gualaceo hay un tipo de amarrado del paño al que se denomina “estilo peruano”, cuyos elementos decorativos son rosas, pájaros y flores.

En Cajamarca, actualmente la gran producción de pañones se ha concentrado en Tacabamba, distrito de la provincia de Chota. Son conocidos también como “paños de leche” porque se utilizan para cargar a los niños en las espaldas, y también para portar la leña y para abrigarse. Para el teñido usan el añil con la técnica del amarrado (ikat) logrando hermosos diseños con fondos blancos, azules y celestes. Estos pañones se terminan con delicadas blondas en los extremos, hechas con nudos representando escudos, frases amorosas, flores, pájaros, grecas, de acuerdo a antiguos modelos establecidos y la creatividad de las artesanas. También son hábiles en el tejido de colchas, alfombras, alforjas, fajas, ponchos así como en el tejido de prendas a crochet.

En la fiesta patronal del Señor de la Misericordia, que celebran el 14 de setiembre, las tejedoras tacabambinas participan en una gran feria artesanal ofreciendo sus pañones a los comerciantes de la región. Como el paño es parte del atuendo que usan las mujeres para bailar la marinera, se comercializa en toda la costa norte del país. En la actualidad estas artesanas de Tacabamba, son las únicas que mantienen esta tradición textil.

Refiriéndonos al concepto sobre Identidad territorial del Observatorio Europeo Leader se señala que:

“… La identidad de un territorio es el conjunto de las percepciones colectivas que tienen sus habitantes conrelación a su pasado, sus tradiciones y sus competencias, su estructura productiva, su patrimonio cultural,sus recursos materiales, su futuro, etc. Los intercambios, las articulaciones y la cooperación entre los diferentesterritorios se pueden intensificar, facilitando la búsqueda de complementariedades, de transferenciade conocimientos, de aprovechamiento a escala de los servicios de asistencia técnica y capacitación, en la puesta en valor de recursos arqueológicos o paisajísticos, en la valoración de los activos de un territorio local y se pongan en valor, en función de las características de su propia identidad“ (2).

El hecho que en Cuenca, mediante el CIDAP, se haya retomado esta técnica, incentivando a las últimas artesanas que la practican, para relanzar diseños de prendas modernas, es un ejemplo para promover este arte. El norte del Perú y el sur del Ecuador están unidos por una continuidad territorial y cultural. La prueba contundente de este intercambio está en los antiguos paños de Cajamarca: las tejedoras anudaban en sus blondas el escudo del Ecuador para venderlos allá.



(1) Ikat es una palabra derivada del término malayo “mengikat” que etimológicamente significa “amarrar” . La extensión geográfica de ésta técnica textil es bastante amplia. Se ha encontrado en Indonesia, Turquia, Persia, Afganistán, Japón, India y otras zonas de Asia. En América se ha conservado en México, Guatemala, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina.
(2) Observatorio Europeo Leader




Bibliografía

- Paños de Gualaceo, Dennies Penley, CIDAP, 1998. Cuenca, Ecuador.
- Arte Popular de Cajamarca. Marcela Olivas Weston. Antares, artes y letras, Lima 2003.
- Territorialidad Sierra-Sur. Jorge Luis Puerta, Lima, marzo 2002
- Innovación en el medio rural. Cuaderno No. 6, Fascículo 1. Observatorio Europeo Leader. Diciembre 1999.


Tejedora de paños.  Motivo de cartel de picantería  "La Carpa" (Monsefú)


Tejedoras de paños de leche, provenientes de Monsefú (Lambayeque), región norteña donde, junto con pueblos de Piura y Cajamarca, también se cultiva este arte.  La foto es de RPP, proviene de aquí





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